Escalas – e intervalos –

Los profesores siempre nos dicen que hay que practicar escalas e intervalos, pero ¿por qué?

Si nos fijamos bien, toda la música está escrita a partir de escalas e intervalos. Es más, si aún prestamos más atención nos daremos cuenta de que las escalas están hechas a partir de intervalos. Eso significa que practicar escalas nos ayudará a tocar cualquier pieza con mucha mayor agilidad y menos esfuerzo.

Practicar escalas ayuda a que nuestra mente se coordine con nuestro cuerpo:

Justo antes de tocar una escala pensamos en ella: que forma o patrón tiene (cromática, Mayor, menor o de otro tipo; ascendente y/o descendente; por grados conjuntos o con saltos entre notas, etc…), también pensamos en cómo tiene que sonar, la digitación que tendremos que usar, cómo tendremos que tirar el aire, etc… Todo esto lo hacemos de una manera inconsciente y casi instantánea, en los mejores casos en milésimas de segundo.

Cuando empezamos a tocar la escala ponemos en práctica todo lo que hemos estado pensando. Nuestro cerebro envia órdenes a nuestro cuerpo: coge aire, empieza a soplar, mueve estos dedos, ahora éstos… y al mismo tiempo está pensando en el patrón de la escala para no equivocarnos de nota.

Si es la primera vez que tocamos una escala nuestro cerebro estará tan pendiente de seguir el nuevo patrón que tardará más en dar órdenes al cuerpo. Por eso nos cuesta tanto tocar una escala nueva o leer a primera vista una partitura.

El caso es que la siguiente vez que toquemos esa escala nuestra mente recordará todo el proceso que hizo la primera vez, y podrá estar mucho más relajada y pendiente de dar órdenes a nuestro cuerpo. La tercera vez incluso podremos empezar a pensar en otras cosas mientras estamos tocando. Al final, llegará un momento en que podremos tocarla automáticamente, sin necesidad de pensar.

A partir de entonces, cada vez que nos aparezca esa escala (o una parte de ella, o una variación) en una partitura, nos resultará muy fácil tocarla.

Escalas – e intervalos –

Los profesores siempre nos dicen que hay que practicar escalas e intervalos, pero ¿por qué?

Si nos fijamos bien, toda la música está escrita a partir de escalas e intervalos. Es más, si aún prestamos más atención nos daremos cuenta de que las escalas están hechas a partir de intervalos. Eso significa que practicar escalas nos ayudará a tocar cualquier pieza con mucha mayor agilidad y menos esfuerzo.

Practicar escalas ayuda a que nuestra mente se coordine con nuestro cuerpo:

Justo antes de tocar una escala pensamos en ella: que forma o patrón tiene (cromática, Mayor, menor o de otro tipo; ascendente y/o descendente; por grados conjuntos o con saltos entre notas, etc…), también pensamos en cómo tiene que sonar, la digitación que tendremos que usar, cómo tendremos que tirar el aire, etc… Todo esto lo hacemos de una manera inconsciente y casi instantánea, en los mejores casos en milésimas de segundo.

Cuando empezamos a tocar la escala ponemos en práctica todo lo que hemos estado pensando. Nuestro cerebro envia órdenes a nuestro cuerpo: coge aire, empieza a soplar, mueve estos dedos, ahora éstos… y al mismo tiempo está pensando en el patrón de la escala para no equivocarnos de nota.

Si es la primera vez que tocamos una escala nuestro cerebro estará tan pendiente de seguir el nuevo patrón que tardará más en dar órdenes al cuerpo. Por eso nos cuesta tanto tocar una escala nueva o leer a primera vista una partitura.

El caso es que la siguiente vez que toquemos esa escala nuestra mente recordará todo el proceso que hizo la primera vez, y podrá estar mucho más relajada y pendiente de dar órdenes a nuestro cuerpo. La tercera vez incluso podremos empezar a pensar en otras cosas mientras estamos tocando. Al final, llegará un momento en que podremos tocarla automáticamente, sin necesidad de pensar.

A partir de entonces, cada vez que nos aparezca esa escala (o una parte de ella, o una variación) en una partitura, nos resultará muy fácil tocarla.

 

 

 

¿Cultura una inversión? La Ópera de Lyon multiplica por tres cada euro público

Reproduzco a continuación un artículo aparecido en el Blog de Apoyo a la Orquesta de Extremadura, que es a su vez traducción del periódico italiano Il Sole 24 Ore.

Dejando a la apreciaciación individual las reflexiones y/o conclusiones que cada uno pueda o quiera sacar, considero que el artículo rompe con uno de los prejuicios -o tal vez tópicos- más extendidos en relación al aspecto económico de la cultura, esto es, que no es una inversión economicamente rentable.

Opera de Lyon

En tiempos de vacas flacas, los recortes a la cultura no sirven de nada para hacer cuadrar las cuentas. Es el exacto contrario: las inversiones en cultura pueden ser muy rentables. Es cuanto ha demostrado un estudio francés que ha hecho escuela, “midiendo” el impacto socio-económico de la Ópera de Lyon en el territorio. ¿El resultado? Por cada euro de subvención pública, se obtiene un efecto positivo de alrededor de tres euros. Sigue leyendo

Cruce De Caminos

“No deberia haberme ido nunca de España -me comentaba un colega que se fue a estudiar a Alemania-, aquí está la mejor escuela de metales de Europa”. Mi respuesta fue clara: “Necesitabas irte fuera para darte cuenta de eso”.

Cruce de caminos

A veces nos sucede que buscamos lejos una respuesta que tenemos delante de nuestras narices pero que, por la razón que sea, somos incapaces de ver. No por ello el camino que hemos recorrido ha sido menos válido, simplemente era más largo. Sigue leyendo